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LA EMPRESA FAMILIAR
Una empresa familiar es aquella en la que una o más familias ejercen el control de la propiedad y gobierno de la misma, participando también en su gestión.
La empresa familiar, en su identidad como empresa, presenta las mismas características que cualquier otra compañía. La diferencia esencial reside en su íntima conexión con un grupo familiar que posee una influencia directa en su gobierno y gestión.
Ello implica que para hablar de empresa familiar, desde el punto de vista económico y jurídico, se requiere el cumplimiento de tres requisitos:
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- Que la familia pueda ejercer el control accionarial de la compañía, bien sea por poseer la mayoría de los votos, o por su posibilidad de ejercer una influencia decisiva sobre los aspectos fundamentales del gobierno corporativo.
- Tener una presencia relevante en los órganos de gobierno corporativo de la compañía (habitualmente el Consejo de Administración).
- La participación directa de un miembro de la familia en la gestión de la empresa a su máximo nivel.
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Sin embargo, es preciso añadir a estas variables cuantificables un argumento cualitativo, que dota a la empresa de un carácter verdaderamente familiar. Dicha variable reside en tener a la continuidad generacional como objetivo estratégico de la empresa, basada en el deseo conjunto de fundadores y sucesores de mantener el control de la propiedad, el gobierno y la gestión de la empresa en manos de la familia.
Las empresas familiares, tanto en España como en el resto del mundo, son el elemento fundamental de la actividad económica, como lo demuestra su importantísima participación en términos de creación de riqueza y empleo. Su creciente importancia se ve reflejada en su papel como impulsoras de la actividad empresarial, en su capacidad para emprender y en su aportación a la innovación.
En la actualidad, y dadas sus características, las empresas familiares se enfrentan fundamentalmente a cinco retos: garantizar su continuidad generacional, incrementar su dimensión y profesionalizarse, además de la innovación tecnológica e industrial y la internacionalización.
Para conseguirlo deben ser capaces de explotar adecuadamente sus factores de éxito que pueden sintetizarse en su visión y planificación estratégica a largo plazo, la agilidad y la flexibilidad que otorga la concentración de la propiedad, la estabilidad de los principios básicos y las líneas estratégicas fundamentales, el desarrollo de la responsabilidad social, la calidad de los bienes y servicios producidos y sus políticas de recursos humanos más personalizadas.
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